El adiestramiento y su importancia (conferencia escrita). Parte 2.

Segunda y última parte de esta conferencia relatada organizada por la asociación PTPOL (Perfeccionamiento de Técnicas Policiales) que impartí el 16 de noviembre del pasado año 2022.

Nos habíamos quedado hablando sobre adiestramiento y entrenamiento. Y esa era la parte sencilla porque normalmente todos entrenamos en campos o polígonos de tiro donde efectuamos nuestros ejercicios. En esa conferencia es obvio que debía hablar de los ejercicios de tiro, aunque es algo que ya he tratado en este blog por lo que no profundizaré en esa parte, tan sólo haré un breve resumen de lo más importante desde mi punto de vista:

  • Trabajar en 4 puntos claves del adiestramiento con armas: mentalización para ser adaptable y proactivo (no reactivo), manipulaciones del arma (cargar, recargar, accionar palancas, transiciones, etc.), puntería (incorporando acciones manipulativas), y tácticas (acciones dirigidas a solucionar problemas, lo que implica enlazar movimiento y manejo de armas).
  • -El ejercicio de tiro. Es adiestramiento, pero se debe considerar como la demostración de que las técnicas y el esfuerzo son efectivos y funcionan. Aconsejo seguir la secuencia: explicación de la técnica (aprendizaje), adiestramiento en vacío (práctica), ejercicio de tiro (demostración), y juicio posterior colectivo de evaluación.
  • Aplicación práctica (de lo anterior). Es mejor pensar en un objetivo a conseguir y planear ejercicios útiles que hacer montones de ejercicios. Personalmente sigo las siguientes fases: decido hasta dónde quiero llegar en el entrenamiento o curso, planeo mis ejercicios (los visualizo), evalúo a los asistentes para ver el nivel actual (decido el mínimo a alcanzar), explicación de técnicas y prácticas en vacío, ejercicios de tiro, y juicio crítico.

Hablemos de la otra parte del adiestramiento. Pensemos que es fácil hacer ejercicios y dominarlos, conoceremos las técnicas (todas) de manejo de un arma, seremos los mejores haciendo los ejercicios, resolveremos los diferentes escenarios tácticos que se propongan, pero…

Aparece la realidad: el ser humano. No hace falta dirigirse sólo hacia escritores extranjeros como Grossman o Loren Christensen entre otros para entender cómo funciona el ser humano en el nivel del enfrentamiento a vida o muerte. En España tenemos a mi amigo Ernesto Pérez Vera que ha escrito sobre esto hasta la saciedad en su blog, artículos o libros. ¿Qué extraemos de todos ellos?

  • El ser humano no es, por naturaleza, un asesino (salvo patologías). Por lo general somos reticentes a defendernos con violencia incluso cuando algo relativamente valioso como la propia vida está en peligro grave. Inicialmente vamos a pensar “no me puede estar pasando esto”. Y al reaccionar (si reaccionamos), lo haremos según adiestramiento y entrenamiento (…el que sea).
  • No es instintivo manejar un arma, apuntar o disparar a alguien. Tampoco lo es hacer daño a un semejante. Lo instintivo es la huida, hacerse pequeñito y desaparecer, justamente lo que haría cualquier animal sorprendido.

Es obvio que si queremos sobrevivir en un enfrentamiento vamos a necesitar modificar los dos puntos anteriores, y eso lo haremos con el condicionamiento orientado a los enfrentamientos y ajustando estos entrenamientos al conocimiento fisiológico real (aquí recomiendo leer a Grossman y a Ernesto Pérez Vera).

Sobre el condicionamiento debemos retroceder varias décadas para mencionar al General estadounidense Samuel L. Marshall, y actualemente a Grossman y Bruce K. Siddle entre otros. Básicamente lo que nos dijo Marshall, y siendo consciente que siempre se han cuestionado sus estudios, era que la media de disparos dirigidos claramente a causar daño a un semejante (“ratio de fuego”) fue del 15-20 % en la II GM, ligeramente superior al 55 % en la guerra de Corea, y del 95 % en la de Vietnam.

Este aumento se produjo por el lógico cambio de tipo de armas y de tácticas, pero sobre todo por introducir modificaciones en el entrenamiento del Soldado. Una de ellas fue hacer aparecer las siluetas y desaparecen las dianas como blancos en los ejercicios. En la mente del Soldado se introduce el disparar contra formas humanoides, lo cual ocasiona que se sea menos reticente a disparar contra un semejante (cosas del cerebro).

Hemos mencionado el conocimiento fisiológico real. Pensemos una cosa: las diferentes situaciones fisiológicas por las que paso yo en un momento de estrés y que también voy a resumir porque ya se han tratado en este blog y todo son datos probados por diferentes científicos. Afirmaremos que nuestro cuerpo genera una descarga hormonal de adrenalina, cortisol, noradrenalina, etc., que va a provocar que se produzca una redistribución sanguínea que ocasionará una reducción progresiva de habilidades motoras y de la actividad orgánica motora. También se genera una visión reducida (el célebre “efecto túnel”) y se produce una exclusión auditiva (no oímos). Entre otras cosas.

Nos podemos sorprender de las cosas que podemos llegar a hacer en esos momentos de estrés porque nunca pensamos que podríamos llegar a hacerlas, a ser capaz de responder de esos modos (si estás entrenado). Pero ojo, el contrario también. Y podemos añadir que el malo cuenta con el añadido de lo que haya podido haber ingerido que altere aun más su organismo.

Acudimos a Jared Reston, un antiguo Policía estadounidense. En su enfrentamiento armado recibió un disparo en la cara y estuvo luchando con su agresor hasta que lo sujetó por el cuello y le disparó varias veces en su cabeza, poniendo fin al combate. ¿Qué podemos aprender de esto? Él mismo lo relata en una conferencia. Aquí debajo os dejo el texto.


Sobre ese adiestramiento y entrenamiento del que ya hemos hablado y en el que hemos aconsejado su aplicación en diferentes escenarios tácticos, además de los ejercicios convencionales, es que debemos planearlo teniendo presente estos dos últimos aspectos: el condicionamiento y la fisiología de la persona. Pero el mejor consejo quizás sea dirigir el adiestramiento al aprendizaje de técnicas, tácticas y procedimientos que ayuden a vencer en cualquier situación, basando el entrenamiento en la sencillez y en la mentalización.

Mi conferencia finalizaba haciendo referencia a entrenar para condiciones no habituales. Es algo que en cursos vende muy bien: la baja luminosidad, las condiciones de herido, etc. Podemos decir que las condiciones no habituales de uso de armas son aquellas “cuando todo lo previsto y planeado se va a la mierda”, cuando el relato de los hechos empieza con un “todo iba bien hasta que…”.

Cuando empiezan los problemas serios nada es como lo habías planeado. En esos momentos, si lo hiciste lo recordarás, si lo entrenaste tu respuesta será rápida. Pero si nunca lo has hecho, no sabrás hacerlo.

Aquí es donde hay que ser honrado y hacer examen de conciencia y reconocer que el ¿90 %? Nos engañamos al entrenar. Lo afirmo porque ¿cuántas veces vamos a un campo de tiro y empezamos los ejercicios con el arma lista para hacer fuego? Esas célebres indicaciones del instructor: “introduzcan el cargador, monten el arma, adopten la posición de tiro, retiren el seguro, a la voz fuego…”. Seamos honrados, no vamos en el arma en esas condiciones por el mundo. Nuestra arma no lleva cartucho en recámara, ni el seguro retirado (porque nos lo prohíben en la unidad) entre otras cosas.

Entrenar en condiciones no habituales no solo es el tiro en baja luminosidad. ¿Usamos guantes en las intervenciones? ¿Por qué no los empleamos al entrenar? ¿Por qué no aprendemos a usar parapetos y cubiertas? ¿Por qué no aprendemos a defendernos desde nuestro propio vehículo, desde su interior o descendiendo de el o usándolo como parapeto? ¿Y las posiciones desde el suelo? Pero ojo, que no hablo del tendido de toda la vida, me refiero a cuando he caído al suelo, a cómo reconducir ese hecho a una posición que me permita ser efectivo. Y obviamente, el tiro en condiciones de herido, cuando debo cambiar el arma de mano y ya no es mi mano principal por ejemplo. Y montones de cosas más que deberían tenerse en cuenta.

Mi conferencia terminaba aquí. Honradamente pensaba que estaría poco más de media hora con ella, sin embargo me sorprendí porque estuve algo más de una hora.

En teoría le tocaba el momento a mi ausente amigo José Ángel Soguero. Él debía hablar a la audiencia de Tueller, de reacciones, de entrenamientos Force-On-Force, etc. Estos temas son un mundo. Rebuscando en internet se pueden encontrar artículos de mi buen amigo y de otros, Yo os recomiendo leerlos del mismo modo que os recomiendo realizar entrenamientos de este tipo, porque son entrenamientos que le bajan el ego a más de uno.

Un saludo

Arturo Mariscal Rubial.

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